Espasmos

07

No alcancé a despedirla,
no no pude.
Se fue tan rápido,
así cómo llegó,
así como vivió.

Yo por mi parte,
reaccioné lento,
lentísimo.
Pero agradezco que,
como en las películas,
o como en los cuentos,
o como en esas historias
que ya nadie compra,
el cielo me robó el dolor.

Entonces ella no se fue sola,
ese es mi único consuelo.
Se fue junto a lo que hizo,
junto a lo deshizo.
Junto a ese cielo,
suyo, mío, nuestro.
Llueve.

A ella no le faltó tiempo conmigo,
a mí tampoco.
Miento, miento otra vez.
Miento porque es lo único,
lo único que puedo hacer.